Yenny

Ayacucho

Bordando su camino digital

Desde Huanta, Yenny ha convertido el bordado en una fuente de ingresos, liderazgo y autonomía. Hoy, mientras sus productos llegan a más personas mediante las redes sociales, también aprende a desenvolverse con mayor seguridad en el entorno digital.

Hace más de veinte años, Yenny comenzó bordando para otra persona. Durante esos primeros meses, mientras veía cómo su trabajo generaba valor, empezó a preguntarse por qué no podía crear sus propios diseños y venderlos directamente.

“¿Por qué yo no puedo también hacer mis propios diseños o mis propios productos para poder ir directamente a las ferias y tener mi ingreso?”, recuerda.

Así comenzó a elaborar monederos, vinchas y otros productos bordados que vendía en ferias de Huanta. Con el tiempo, sus artesanías llegaron a espacios comerciales de Lima, como las ferias de Miraflores y el parque Kennedy. La buena acogida la llevó a aumentar su producción y a buscar nuevas oportunidades para su negocio.

Su crecimiento también estuvo acompañado por un proceso personal. Al inicio, reconoce, hablar con posibles clientes era uno de sus principales desafíos.

“Yo era bien tímida. Me costaba expresarme o hablar a otras personas. Y fue un reto para mí salir a una feria”.

Con los años, Yenny no solo fortaleció su confianza, sino que asumió la presidencia de la Asociación de Artesanos de Orrego Pampa de Huanta. Desde este espacio, impulsó la participación de sus socias y socios en ferias y la búsqueda de mejores oportunidades de venta.

Atreverse a entrar al mundo digital

La necesidad de comunicarse con clientes fuera de Huanta llevó a Yenny a utilizar herramientas digitales. Su primer contacto comercial a distancia fue mediante correo electrónico. Más adelante incorporó WhatsApp, aunque al comienzo lo hizo con temor.

“Antes acá en la zona comentaban cosas: que te roban tus datos y todo eso. Era un temor grande. Pero me atreví. Me costó, sí, aprender lo que era el WhatsApp, pero ahí estamos. Ahora dominamos lo que es el WhatsApp”.

Actualmente utiliza esta aplicación para recibir diseños, coordinar pedidos y enviar fotografías de los avances de cada producto. También incorporó Yape y Plin porque muchas de sus clientas y clientes prefieren pagar mediante billeteras digitales.

Su siguiente reto fue TikTok. Con el apoyo de su hija empezó a publicar sus artesanías y, poco a poco, a recibir nuevas consultas y pedidos.

“Estoy adaptándome. Mi hija es la que me está enseñando. Pero gracias a Dios me está yendo muy bien. Estoy teniendo acogida, tengo clientes. Y como siempre digo, a avanzar. Es un poco complicado, sí, pero avanzar”.

Crecer sin dejar de protegerse

Para Yenny, las plataformas digitales representan más ventas y la posibilidad de llegar a lugares que antes parecían lejanos. Sin embargo, también implican nuevas preocupaciones: posibles estafas, el uso de sus datos personales, la reputación de su negocio y las reglas que debe cumplir en cada plataforma.

Por ello, ha establecido algunas medidas para proteger sus pedidos, como solicitar un adelanto del 50 % antes de comenzar un trabajo. También considera fundamental que las emprendedoras reciban información clara sobre cuándo es seguro compartir datos y cómo reconocer posibles riesgos.

“Mi recomendación sería informarnos bien de lo que vamos a hacer, de lo que queremos hacer, para no tener ese problema de que nos puedan estafar”.

Esta preocupación no se limita a su propio negocio. Como lideresa, observa que varias artesanas de su asociación todavía encuentran dificultades para descargar una billetera digital, realizar un cobro o utilizar las redes sociales. La falta de información, conectividad y equipos adecuados puede hacer que pierdan oportunidades comerciales.

Aprender para tomar mejores decisiones

Como participante de Strive Women, Yenny recibió capacitaciones de CARE Perú sobre herramientas digitales y ahorro. Estos aprendizajes la ayudaron a utilizar WhatsApp Business y a organizar mejor el dinero generado por sus ventas.

“Cambió bastante; a mí personalmente me enseñó que tengo que ahorrar, siempre tener una bolsa de ahorro para alguna emergencia”.

Hoy reconoce que la digitalización también ha aumentado su carga de trabajo, pues debe combinar la elaboración de las artesanías con la atención de mensajes, publicaciones y ventas. Por eso continúa aprendiendo a organizar sus tiempos y a pedir apoyo cuando lo necesita.

A pesar de los desafíos, tiene claro que las herramientas digitales se han convertido en una parte esencial de su crecimiento.

“El usar las herramientas digitales para mí significó mucho, porque me ayudó bastante a poder hacer mis ventas, a poder hacer conocer más mi producto. Y yo como persona también hacerme conocer”.

Al mirar hacia atrás, Yenny reconoce todo lo que ha avanzado. A la artesana que comenzó con dudas hace más de veinte años le diría: “Sí se pudo, que fuiste capaz, que lo lograste y lo estás logrando”.