Jackelyn

Junín

Una cartera que abrió nuevas puertas

Desde que aprendió bisutería en el colegio, Jacky supo que podía crear con sus manos. Años después, las redes sociales le permitieron convertir esa habilidad en un negocio, llegar a nuevas ciudades y compartir sus conocimientos con otras mujeres.

Jacky tiene 29 años, nació en Atalaya, Ucayali, y actualmente vive en Huancayo. Llegó a esta ciudad con dos propósitos: continuar sus estudios para convertirse en docente y ampliar las oportunidades de su emprendimiento, Jacky’s Handmade.

Empezar nuevamente, lejos de su ciudad, no ha sido sencillo. Sin embargo, Jacky está acostumbrada a transformar los retos en nuevas posibilidades.

Su interés por la bisutería comenzó durante la etapa escolar, cuando participó en un taller y descubrió su habilidad para elaborar accesorios. En las vacaciones, uno de sus tíos le enseñó a tejer llaveros y otros productos. Con el tiempo, empezó a comprar sus propios materiales y a vender sus creaciones entre familiares, amistades y personas conocidas.

Años después, un video en Instagram despertó nuevamente su curiosidad. Allí observó unas carteras tejidas y pensó que podía elaborarlas utilizando las habilidades que ya tenía.

“Yo lo puedo hacer también esas carteras”, recuerda.

Su primer bolso estaba lejos de parecerse a los que crea actualmente, pero decidió utilizarlo para conocer la opinión de otras personas. Lo llevaba a reuniones y preguntaba a sus amigas si estarían dispuestas a comprarlo. Así realizó, como ella misma lo describe, su primer “estudio de mercado”, de una manera sencilla y cercana.

Llegar más allá de Atalaya

Al comienzo, Jacky vendía principalmente entre sus conocidas. Ellas recomendaban sus productos y la ayudaban a conseguir nuevos pedidos. Sin embargo, pronto apareció una pregunta: ¿cómo podía seguir creciendo en una ciudad pequeña?

“Lo más difícil era llegar a más personas. Me preguntaba: si en algún momento vendo a todas las personas de Atalaya, ¿a quién más voy a vender?”.

La respuesta llegó mediante TikTok y WhatsApp. En noviembre de 2023 comenzó a publicar el proceso de elaboración de sus carteras y accesorios. En WhatsApp compartía el detrás de cámaras y atendía las consultas; en TikTok mostraba el proceso creativo y el resultado final.

Aprender a crear contenido también significó invertir tiempo. Jacky vio tutoriales, participó en talleres y practicó para sentirse más cómoda frente a la cámara.

“La gente sí cree que es muy fácil. Por más que tengas experiencia, de hacer tres a diez tomas recién te sale el video. No es fácil como parece”.

A ello se sumaban las dificultades de conectividad en Atalaya, la búsqueda de proveedores y los largos tiempos de traslado de los materiales desde Lima. A pesar de estas barreras, las redes le permitieron mostrar sus productos fuera de su ciudad y recibir pedidos de diferentes lugares del país.

Confianza y seguridad en cada pedido

Actualmente, la mayoría de sus ventas comienza en TikTok. Cuando una persona se interesa por un producto, Jacky la deriva al WhatsApp de su emprendimiento, comparte su catálogo y coordina los detalles del pedido.

Para iniciar la elaboración solicita un adelanto del 50 %. Esta práctica surgió después de que algunas personas hicieran pedidos y no los recogieran. Los pagos se realizan principalmente mediante Yape o transferencia bancaria, mientras que los productos son enviados por agencias de transporte.

El crecimiento digital también ha traído nuevas preocupaciones. Jacky reconoce que comunicarse con personas desconocidas y comprar materiales a proveedores que solo conoce virtualmente requiere confianza.

“Todas las compras que se realizan actualmente son vía virtual. Yo contacto a mis proveedores por las redes sociales, me meto a los comentarios a ver si les llegaban los productos, y yo compraba los materiales a ciegas; igual mis clientes hacia mí”.

Por ello, antes de compartir información revisa los perfiles de quienes la contactan. También verifica que los pagos aparezcan directamente en su cuenta y no se guía únicamente por una captura de pantalla. Además, evita abrir enlaces enviados por mensajes de texto.

“Todo tipo de link, sinceramente, no ingreso. Prefiero evitarlo”.

Aprender y enseñar

Las herramientas digitales no solo le han permitido vender. También la ayudaron a promocionar talleres presenciales desde su llegada a Huancayo. Para Jacky, enseñar es una forma de compartir las oportunidades que encontró a través de su emprendimiento.

“Lo que más disfruto de enseñar a otras personas es el asombro que ellas tienen al terminar su carterita. Dicen: ‘Wow, miss, está bonito, todo esto he hecho’. Ni ellas mismas se la creen”.

Como participante de un taller de marketing digital impulsado por Strive Women, Jacky reforzó sus conocimientos sobre redes sociales, medios de pago y posicionamiento de marca. Hoy quiere continuar explorando nuevas plataformas y fortalecer la identidad de Jacky’s Handmade.

Su sueño es terminar la carrera de Educación Secundaria para complementar los talleres que brinda, registrar su marca y abrir una tienda dedicada exclusivamente a sus carteras. Incluso imagina sus diseños llegando algún día a las pasarelas.

Jacky sabe que todavía tiene mucho por aprender, pero la confianza en sus capacidades ha acompañado cada paso de su camino.

“Me considero una persona muy, muy optimista. Me tengo mucha, mucha fe. Y todo lo que me propongo siempre lo logro”.

Hoy, desde Huancayo, continúa tejiendo carteras, aprendizajes y nuevas oportunidades. Como ella misma resume: “Hoy siento que Jacky’s está llegando a más mujeres”.