Fabiola

Lima

Reconstruyendo su futuro lejos de casa

Fabiola llegó a Perú hace ocho años, buscando estabilidad y un mejor futuro para su hija. Como muchas mujeres migrantes, empezó desde cero. Su primer contacto con el rubro textil fue en Gamarra, donde trabajó como vendedora y luego como encargada de tienda. Allí aprendió, desde la práctica, cómo funciona el mercado de la confección: cómo identificar la demanda, organizar el inventario y construir relaciones de confianza con sus clientes.

Mientras trabajaba, Fabiola y su pareja comenzaron a vender ropa deportiva en mercados locales durante sus tiempos libres. Iniciaban la jornada antes del amanecer y terminaban tarde por la noche. Con una pequeña inversión inicial y mucha disciplina, reinvirtieron cada ganancia en el negocio.

Sin embargo, cuando llegó el momento de crecer, Fabiola enfrentó una barrera común para muchas emprendedoras: no contar con historial crediticio. Aunque su negocio tenía movimiento, capacidad de pago y potencial, el sistema financiero tradicional no le abría las puertas.

Eso cambió cuando accedió a Emprendiendo Mujer, un producto financiero de Financiera Confianza desarrollado en colaboración con Strive Women, un programa liderado por CARE y apoyado por el Mastercard Center for Inclusive Growth. Su primer préstamo fue pequeño, pero marcó un punto de partida.

“Ese primer préstamo fue pequeño, pero para mí significó confianza. Por fin alguien creyó en mi negocio”, cuenta Fabiola.

A partir de ese primer crédito, Fabiola pudo empezar a construir historial, cumplir con sus pagos y acceder a nuevas oportunidades de financiamiento. Pero el acompañamiento no se quedó en el capital. A través de Strive Women, también participó en espacios de formación que le permitieron fortalecer sus conocimientos en gestión financiera, marketing y planificación para el crecimiento de su negocio.

Hoy, Fashion & Sport cuenta con una tienda propia, un equipo de trabajo y clientes en distintas zonas del país. Fabiola mira hacia adelante con nuevas metas: abrir más locales, ampliar sus líneas de productos, llegar a Gamarra y, en el futuro, conectar con mercados de otros países de América Latina.

Para ella, emprender no solo significa vender más. Significa construir una base sólida para su familia, demostrar que las oportunidades también se crean con esfuerzo y abrir camino para que su hija crezca con independencia y confianza.

La historia de Fabiola recuerda que impulsar a las mujeres emprendedoras requiere más que acceso a capital. También implica diseñar productos financieros que respondan a sus realidades, fortalecer sus capacidades y acompañarlas para que puedan tomar decisiones con mayor seguridad.

Cuando las mujeres emprendedoras están en el centro, sus negocios crecen. Y con ellos, también crecen sus familias, sus comunidades y las oportunidades para más mujeres.